La atracción no es algo que se elige
A veces cuando menos se espera aparece algo que atrae. Al mirarlo, una sensación recorre todo el cuerpo. Habla sin palabras, su carácter seduce, sus formas extraordinarias enamoran, su elegancia cautiva y sus luces atraen la atención como si no hubiera nada más alrededor. Y entonces invade esa sensación que marca la diferencia: conducirlo.
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